No podía volver atrás, no podía olvidarlo todo.

En el fondo los dos sabíamos que no podíamos borrar el pasado, que siempre estaría ahí. Tampoco podíamos retroceder y cambiarlo. Es imposible. Ya está echo. Pero podemos perdonar. Y será mil veces mejor que haberlo olvidado, porque así aprenderemos de nuestros errores, y sabremos que si algo nos importa y queremos que sea para siempre, hay que cuidarlo. Si no se va pudriendo hasta que muere.

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