Ella, era un desastre,
un desastre en eso de vivir,
y en todo lo de amar.
Era un desastre que lloraba cada vez que estaba sola,
Y un desastre roto, tan roto,
que no sabía como salir de los escombros de su vida en ruinas.
Era un desastre perdido,
tan perdido como un náufrago en mitad del mar,
Y un desastre loco, tan loco,
que el rimel corrido no le quedaba tan mal.
Es cierto que era un desastre,
pero era el desastre más bonito que jamás había visto.

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