Cuando sientes que todo se ha acabado, que nadie te coge de la mano, sólo tienes que permanecer en silencio. Podrás escuchar su respiración en tu oído; su cabeza en tu hombro; sus manos al rededor de tu cintura. Te está abrazando. Sólo queda él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada