Mátame el instinto.

Maldigo al instinto que me hizo alejarme de la felicidad.
Matar por quien intenta matarme,
y no por quien me protege.

Maldigo cada instante que me faltas,
cada lágrima,
que en forma de vapor
vuelve a ti.

Maldigo el hueco que dejaste en mi cama,
que, por cierto,
aún sigue ahí.

Maldigo cada día que no respiras en mi boca,
que no me quitas la ropa,
y que tus besos
ya no son para mi.

Maldigo el dolor de corazones que me provocas,
las lágrimas que llevan tu nombre,
y no el nuestro.

Lo siento.
Lo siento por no luchar.
Por rendirme tan pronto.
Por no confiar en lo que me enseñaste.
Pero también te prometo, 
que llegará el momento, 
en el que nuestros caminos,
se vuelvan a encontrar.
Porque aunque no te des cuenta, 
sigo buscando la forma
de que quieras
volver a dejarte conquistar.
Pónmelo dificil,
no me dejes olvidarte.
Hazme recordarte.
Y así, todo será más fácil.

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