Te quiero tanto, 
que si no te quisiera,
te seguiría queriendo.

Incluso odiándote
te seguiría queriendo.

Incluso follándote, 
te haría el amor.

Incluso con lágrimas en el corazón,
te sonreiría.

Incluso lejos,
te siento cerca.

Y es que ha llegado a tal punto,
que sentir todo lo que siento
me produce
al mismo tiempo
el dolor más puntiagudo
y la felicidad más deseada.

Y por eso,
por resucitarme el alma,
me sentiré eternamente agradecida.
Aunque sentirme así me vuelva a matar.

Y es que para ser tuya hay que tener valor.

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