Huir.

Ya ves. Quizás no soy tan asentimental como creíamos. 
Quizás, he perdido en mi propio juego: he caído en mi encerrona y no sé como salir. Solo sé coger el camino fácil. 
Sólo sé huir.

Huir de todo aquello que te despierta la humanidad,
 de todo eso que te acaricia con una pluma alrededor del ombligo y te hace sentir vulnerable.

Solo sé huir de ti. 
Huir de ti y de tus manos entre las que me escurro, me escapo, me zafo,  creando un vacío y odiándome, porque así le doy la oportunidad a otra de ocuparlo.

Y cuando tus manos se enlazaban en mi nuca y no me dejaban irme de tus besos...
Cuando tocabas el piano en mi sonrisa y me apuñalabas con abrazos el corazón.
Cuando me autoengañaba pensando que te importaba.
Cuando me hice la tonta.
Cuando ya no más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada