Hoy al despertar
entre las caricias de mis sábanas
el aire sabía diferente.
Entraba por las fosas más claro,
limpio,
puro.
Como si tuviera más ganas
de ayudarme a vivir.

Hoy, 
el café dejó su toque amargo habitual
por un toque de felicidad 
que incluso afectaba al aroma.

Hoy
las palabras sonaban mejor,
con una melodía inaudible
que hacia vibrar el ambiente.

El agua de la ducha incluso,
caía con más dulzura.
Y el sol,
brillaba con más fuerza.

Hoy,
mi forma de verte
ha sido
diferente.
Ha sido
exactamente
como no quería que fuera.

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