Límites.

Mi sitio está en los límites. Los límites de tu boca, los de tu espalda, en el límite del rojizo amanecer que escrutamos por la ventana.

Que tus rectas, para mis curvas. Y el límite de la circunferencia de tus ojos unido a la mueca que se me forma en las mejillas al sonreirte. Me encanta estar en el limite convergente de nuestras caderas colisionando.

Que si, vivo el el borde del abismo y no sé si por suerte o por desgracia, nunca me he caído.



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