Mas que todo.

Basta por favor, de mascaras de dureza, y de fondos rotos. Hasta que no me devuelvas el corazón no voy a poder vivir. Estoy cansada de sonreír por las mañanas sabiendo, que mi sonrisa se fue contigo. Que lo tengo todo y me siento vacía. Estoy con gente, y aun así me siento sola. Estoy harta de esconder el dolor y las lágrimas. Y sé que estas leyendo esto, al igual que yo te leo a ti. Y creo que tengo derecho, después de lo mal que lo hemos hecho y del daño que aún hoy nos seguimos causando, a pedirte algo. O me quieres en todo, o desaparece para siempre, por favor. Porque cada día que se que sigues ahí y no estas aquí curandome las heridas que yo misma me provoque, me mata un poco más. Y de verdad, que mi corazón esta sobresaturado. Vive en una disolución de sal, y aunque parezca latir, escuece como el alcohol en una herida de bala. Sigo teniendo la esperanza de que me recuerdes y sonrías. De que te despiertes y recuerdes esos días en los que despertamos juntos, después de noches de sueños, de luchar contra las sabanas, de miradas que derrochaban amor verdadero. Quiero que te acuerdes de mi olor, y que eches de menos mis besos, como hago yo. Y nuestros abrazos, y nuestras sonrisas, nuestros momentos. Nuestra vida y el futuro que planeamos, que podemos aún resucitar. Siento que ya no se que hacer ni que decir, para que sepas que no te he olvidado, y no porque no quiera. Has sido como ese frío que cala los huesos, que moja por dentro. Y sé que cuando cae una lágrima, es por algo hermoso que me pasó y que posiblemente, nunca vuelva a rozarme los labios, o a entrelazar mi dedo meñique con el suyo. Porque eso de tirarse eruptos y pedos, contigo dejaba de ser repulsivos. Hablar de caca era genial, y comerse un moco podía considerarse sexy. Y cuando lloraba mientras coseguiamos ser uno, o cuando la canción de Los Científicos sonaba de fondo mientras nos dejábamos llevar... Era feliz. Y pase lo que pase, no lo voy a olvidar. Pero por favor, deja que las agujas que se alojan en mi pecho vivan ahí, sin apretarse. No las muevas a tu antojo para alimentar mi dolor, que ya es bastante difícil respirar. Porque en el fondo, por mucho odio que haya, seguimos siendo esas personas que corrían como críos por una arena que no existe ya, y que se enamoraron en un verano cálido que hizo florecer lo mejor que el mundo ha podido ver nunca.
Gracias por todo, fulburrio.

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