Ya la echarás de menos.

Ya la echarás de menos cuando la busques entre tus brazos y no la encuentres. O cuando te gires en la cama para darla los buenos días y solo haya un revoltijo de sábanas impregnadas de su olor. Ya la echarás de menos cuando tu mano no tenga a qué aferrarse cuando pasees por la calle, o cuando no sepas que hacer con las horas que matabais queriéndoos. Cuando tus besos no tengan dueña, y se pierdan entre el olvido. Cuando te sientas tan solo que se te encoja el corazón o que las lágrimas recorran tus mejillas. Ya la echarás de menos cuando notes su calor, y cuando ya no oigas su risa. O cuando ya no puedas quedarte mirando sus ojos. Ya, ya habrá tiempo para echarla de menos.

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