Sueña.

Se asomó entre los matorrales, con su sonrisa de medio lado. Me miró con sus ojos brillando bajo la luna y me ofreció su mano para volar hasta el infinito. Cruzamos las estrellas y ganamos al astro rey. Visitamos mundos inimaginables. Nos dimos los besos más sabrosos y pasamos las noches más apasionadas. Un millón de miradas cómplices que se sonreían. Con las manos entrelazadas, caminábamos sobre el agua. Volábamos. Cada vez más alto.

Hasta que de pronto, desperté en la soledad que ofrecía mi cama vacía.

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