Porque amores que matan nunca mueren.

Yo escribo para que tú me leas.
Tú lees con la esperanza de que yo te escriba. 

Y así 
se pasa la vida,
Con el vaivén de indirectas y de personas que no saben si darse por aludidas
o por vencidas. 
Y seguramente tú, 
que ahora me  estarás leyendo, 
no sabes si darte por aludido con estos versos. 

Pues no seré yo quien te lo diga. 
Tendrás que averiguarlo.
He aquí una pista:

"Porque amores que matan, nunca mueren."

No hay comentarios:

Publicar un comentario