Un soplo de aire fresco cuando pasas. Las perlas de tu boca lucen bajo el día soleado, pero brillan aún más si son vistas por el agua de mis ojos, que te sonroja. Sonrío, porque frente a tu inmensa pesencia no puedo hacer otra cosa. Me acerco y cojo tus manos. Como rosas espinadas, con olor hermoso y dolor profundo. Te siento tan cerca que duele, tan lejos que muero. Tu cintura es una montaña rusa extrema, no me importaría matarme en esas curvas. Aunque contigo no puedo estar muerto, porque sin ti no vivo.

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