¿Sabes lo peor? Que después de matarme aún seguía susurrando tu nombre.

Como el viento les susurra a las hojas todos los otoños...
No te voy a pedir perdón
por no querer mostrar lo débil que soy.

No te voy a suplicar que vuelvas,
que bastante tengo ya con este corazón roto,
que poco a poco
está dejando de latir.

No voy a decirte una vez mas que te has equivocado.
Porque dar tumbos de lado a lado
sabemos todos.
Y tú, el que mejor.

No pienso en compartir mi dolor contigo,
para que sufras conmigo.
Pues sé,
que nunca será así.

Y no creas que me divierte
el verte venir de frente
y cerrarte la puerta en las narices.

Porque si te soy sincera solo quiero que vuelvas
y me abraces,
y lo sientas.
Que ya no puedo controlar más el dolor.
Que las lágrimas ya han empezado a brotar.
Y hasta que no vuelvas a quererme,
-dijeron-
no tienen intención de parar.