Cada día la cuerda se tensa más. Se puede cortar el aire con un cuchillo de plástico. El tiempo se acaba, y hay que tomar una decisión. Pero no es el momento. No para mi. Yo lo evito y tú lo ansias. 
En realidad los dos lo sabemos, los dos queremos el cielo. Pero las piedras... son las piedras. Que parece que me he levantado pero sigo abrazando el suelo. Regocijándome en el calor que la tierra emana. Ese calor que antes me dabas tú. Y hasta que no vengas con una excavadora a retirar la piedra del camino, yo no puedo avanzar.

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