Hablamos de golpes.

Cuando tu vas, yo ya he vuelto quince veces. Que he aprendido de los mejores y los he superado. Quizás piense demasiado, pero es lo que evita que gente como tú me haga daño. Me preparo para recibir el golpe y pararlo. Una y otra vez, siempre igual. Y tu golpe no va a ser diferente, porque le veo venir.
Lo que no logro entender es por qué no me alejo de ti, por qué no freno el coche si veo una pared de cemento a diez metros de distancia.

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