Sonreír cuando no tienes ganas, y tener que hablar a gente que detestas. Tener que actuar de la manera que más odias y darte asco a ti misma. Llorar por lo que haces, porque sabes que no está bien. Saber que se te está pudriendo el corazón, y no querer hacer nada. Sentir repulsión hacía toda esa escoria y aún así, tener que convivir con ellos por él. Y todo por verle sonreír un minuto. Todo esto, por querer que no se sienta mal. Por no querer impedirle actuar como él desea. Por no querer que muera en la soledad. Todo esto por él. Y otra mentira más, diciéndole que has olvidado. Otra mentira más diciéndole que han cambiado… Y la mierda se acumula. Mientras él piensa que eres feliz. Mientras él es feliz y tú te mueres del asco.

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