Quizás sea tade para decirte que te quiero y que nunca dejé de hacerlo.

El río desciende la montaña y la erosiona, dejando marca de su paso, una huella, algo imborrable. Por mucho que lo niegue, tu has sido un río en mi, me has marcado. Cuando tu ibas, yo me quedaba embobado viendo como bailaban tus caderas, y como te alejabas volando, dejándome indefenso. O cuando me besabas y me dejabas sin aliento. Me encantaba ese momento después de hacer el amor, en el que nos quedábamos callados, mirándonos, como si no hubiera nada mejor. Y es que no lo hay. No hay nada mejor que estar junto a ti. Eras la princesa de mi cuento. Un cuento que resultó ser falso.

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