H.

Porque hace unos años, por estas fechas, la alegría se palpaba en el aire. La felicidad era abundante, y su risa resonaba por toda la estancia. Sus ojos irradiaban calor, y amor. Sus brazos te aferraban con fuerza. Plantaba sonrisas.
Hoy no. Ella ya no está. Y su ausencia se nota, y mucho. La alegría es escasa. Ya no están sus abrazos. Ni sus risas, ni sus ojos. Lo único a lo que pude llamar abuela, aunque ninguna similitud de ADN nos uniera.
Hoy, desde aquí, desde este terrible mundo vació y triste que nos has dejado, quiero darte las gracias por haberme dado los mejores años de tu vida.
Te echo de menos, abuela.
Hoy, mientras observaba la nublada mañana me he dado cuenta que muchas personas son como los días nublados. Muchas veces tienes la certeza de que va a llover, sales con paraguas y no cae una sola gota de agua. En cambio otras, a veces llueve a cántaros con apenas unas nubes.


Así son las personas desatentas, grises como los días nublados. Estoy en la vertiente de no enfrentar estas personas, ni siquiera me propongo ignorarlas; simplemente para mi no existen. 


Es tétrico ver que una persona no te responda a una llamada ante una situación de una urgencia o cuando necesites comunicar algo importante. Las personas desatentas son informales, ignorantes, su ego está descontrolado y su estima es brújula de un navío en alta mar. Siempre he dicho que los mediocres son los que asumen que son los que merecen la tierra y están por encima de todo y todos... Aquí es donde no sé reír con una enorme carcajada que parta el cielo, o preferir que esas personas desalmadas prueben plutonio o vivan en otra galaxia. Súmenle a todo esto, que en su mayoría, son bipolares...


Créanme que cultivas cada día mi tolerancia es encontrar un obstáculo en cada etapa de mi vida. Está llena de personas informales, desatentas y para colmo, juegan con tu tiempo. ¿Saben algo? Cuando traten a una persona con este mal, no sigan su juego ni en la mínima escala. Limítense, limítenlos  Etiquetemos a estas personas con el color negro.



Mierda, tan solo eso.

Un fuerte olor me hace fruncir la nariz. Es apestoso. Me tapo las fosas nasales con la manga del jersey, pero ni aún así consigo evadirme. El hedor es tan fuerte y tan asqueroso que se queda pegado en la ropa. Busco lugar para resguardarme, pero lo contamina todo. Es el olor de la falsedad. La desconfianza se palpa y la tensión puede cortarse. Los amigos de verdad están escondidos. Y sólo si tienes mucha paciencia puedes encontrarlos. Gente como tú, sincera. Que de verdad valga algo. Adelante, no te rindas. Busca con paciencia, traga mierda, y vomita verdades. Sólo así podrás empezar a levantar los dedos de las manos.




Bad decision.

A veces, lo que más queremos no es lo que más nos conviene. A veces, lo que creemos que nos hace felices nos está matando por dentro. Y hasta que no estamos muertos, no nos damos cuenta.

Con la única compañía de la soledad.

Sacaste el demonio que llevaba dentro. Lo rescataste de un pozo de recuerdos olvidados, o al menos ocultos. No dudaste ni un momento en herirme, con tus palabras afiladas. Me hiciste sangrar lágrimas ácidas, que quemaron mi cara y mi interior. Me impediste ver el mundo con claridad. Ordenaste a la rabia que me inundara, y así lo hizo. Actué ciego, y me quedé sólo. Porque el que no ve lo que tiene, juega con ello hasta quedarse con la única compañía de la soledad.




Trocitos de mi.

- Es más de la una de la mañana. Y sabes que lo que pasa a partir de la una no es racional. Así que calla y escucha. Lo primero, gracias. Te preguntarás por qué. Pues en primer lugar porque me da la gana, y en segundo, por dejarme quererte. Por arriesgarlo todo y confiar en mi. Por saltar sin saber si te ibas a dar la hostia. Gracias por todos y cada uno de los maravillosos días que me llevas dando desde hace tantos meses. Nunca me había imaginado que eso de la media naranja existiera. Aunque yo siempre me he considerado una manzana. Quizás seas mi media manzana...
- EH EH EH EH PARA. Esto es magia. ¿¡Me has oído alguna vez lo de la manzana?!
- ¿Qué?
- Que eso lo decía yo. Que yo buscaba mi media manzana, porque las naranjas no me gustaban. Lo llevo diciendo años.
- "Y una vez más, mi cabeza encajaba entre su clavícula y su hombro a la perfección." Aclarado lo de las manzanas, ya no hay duda que eres ese pedazo de mi que tanto años llevo buscando. No veía el momento de encontrarte. Pero ha merecido la pena esperar. Tenemos toda la vida para estar juntos. No me cabe la menor duda de que esto es para siempre. No me arrepiento de nada. Y si estoy cometiendo errores, quiero seguir cometiéndolos. Porque quizás sea cierto eso de que te puedes llegar a enamorar de la piedra. Ya no te puedo decir un simple "te quiero", porque con un ·"te quiero" te limpias el culo. Ahora es un "te necesito", "te adoro", "te amo", "te echo de menos". Todos los "te.. " del mundo. Te puedo jurar que nunca voy a irme sin llevarte conmigo.

Soy el héroe que te mereces, pero no el que necesitas. No puedo vivir sin mi, sólo de imaginarlo me mueroDinamito con alta frecuencia. Me electrocuto y gozo de la descarga violenta que me atraviesa. Disfruto de lo que otros vomitan, ¡abre los ojos! El mundo no es lo que parece, nos tienen engañados. Pareceré una romántica, pero adoro pensar que algún día estaremos juntos y me comerás todo el cimbrel. Con la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos. ¿Me envidias porque no sólo conozco su última pesadilla sino también las mil anteriores? Espera que me ría. Vivo en mis cascos escuchando música. Irónica, complicada y soñadora. Insaciable, insegura e inaccesible. Ellos me llaman triste; yo, Noviembre. Intento fallido de valiente, aunque no me rindo fácilmente. Las cosas claras, y en la cartera condones. Ocultando mi yo oculto.


Quizás el recuerdo sea el primer paso hacia la eternidad. Me pregunto que sería de mi si él no me hubiese enseñado a creer. Donde hubo fuego, quedan cenizas. Gracias a dios que aprendí a barrer. Nadie nace para ser perfecto. Nacemos para cometer errores. Millones de errores. Y cada uno de ellos, nos enseñará una lección. Es cosa nuestra si decidimos aprenderla, o nos gusta demasiado la piedra. 


Lo importante es seguir el camino, hasta el final.

2F9.

Y así me di cuenta de que las cosas no se olvidan, simplemente se colocan en un segundo plano. Los sentimientos no se van del todo, siempre quedan resquemores clavados en alguna parte del corazón. Los recuerdos, se quedan almacenados en un CD con caras infinitas, y las caricias, los besos y las miradas siempre estarán ahí. No hay odio. Simplemente rencor por lo que pudo ser y no fue. Solamente hay dolor, y cosas que quedaron en el aire sin que ningún oído lo captara. Pero nunca, nada se termina del todo.



Me duelen las manos. Las miro y solo veo hilos, cuales no consigo adivinar de donde vienen. Como a una marioneta, me hacen andar, retroceder, arrodillarme. Como a una marioneta me controlan. ¿Quién? No lo sé con exactitud. Pero se preocupan de cada paso que doy. De vez en cuando, oigo el rasgar de un bolígrafo contra un papel, y acto seguido, un alto susurro de voces que inunda toda la estancia. Apuntan mis logros. Y así continuamente, sin parar, una y otra vez...




La confusión me aturde, el ansia de libertad me erosiona por completo. Tiro de las cuerdas, y consigo romperlas. No oigo nada. No hay voces. Así que corro, corro lo más rápido que puedo. Me encanta la sensación de no estar sujeta a nada. A nada. El viento acaricia cada palmo de mi cuerpo. A lo lejos veo una rotura en la tierra. Quiero ir. Quiero saltar dentro y ver donde me lleva. La adrenalina se difunde por todo mi cuerpo, sin dejar ni un centímetro sin embriagar con su sensación. Cuando estoy a escasos diez metros, los susurros vuelven. Y yo me freno en mi lucha por saltar. Sus voces ahora son nítidas. Familiares, pero aún así irreconocibles. "Para. No saltes. Estúpida, te harás daño. Te arrepentirás. No sabes lo que haces". Eran dos voces que se alternaban para prohibirme morir. Pero yo quería,cada vez lo deseaba más. Hasta que las ganas de volver a sentir la adrenalina en mi cuerpo me hizo moverme. En los primeros pasos, las voces se alteraron, sonaban rugidos como eco, pero apenas las oía ya. Eran tan sonoras como la brisa al chocar contra los árboles. Me encontraba al borde del precipicio, dispuesta a caer hasta donde fuera necesario. Al fondo, atisbaba una pequeña pero hermosa luz. Las voces, apenas audibles, sollozan, se lamentan. Las ignoro y dejo que el vacío me abrace. Tan suave que parecía irreal. Tan suave, que caí en el sueño más profundo





A través de mis párpados, noté la claridad. Poco a poco, abrí los ojos, acostumbrándome lentamente a la luz. Mi cuerpo estaba lleno de yagas y heridas. Apenas sentía poco más que la cabeza. Cuando mire mi cuerpo, estaba destrozado, y como cualquier marioneta, tenía hilos atados a las extremidades.


Todo.

Tú lo eres todo. Eres todo lo que necesito, y lo que no. Eres todo lo que quiero y lo que no quiero. Lo que más feliz me hace, y la razón por la que más lágrimas derramo. Todo. Un todo completo. La lluvia y viento, el sol y el frío. Me erosionas a cada paso. Si te vas, todo se hunde. Todo. Todo. Yo me hundo. Porque yo soy todo. Al igual que tú eres todo. Pero cabe decir, que al igual que yo sin ti no soy nada, tú sin mi no existes. 
"No tengas miedo", le susurré. "Somos como una sola persona".
De pronto me abrumó la realidad de mis palabras. Ese momento era tan perfecto, tan auténtico. No dejaba lugar a dudas.
Me rodeó con los brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia.
"Para siempre", concluyó.




Sabía que los dos estábamos en peligro mortal. Sin embargo, en ese momento, me sentí bien. Por completo. Podía notar otra vez el palpitar desbocado de mi corazón contra las costillas y la sangre latiendo caliente y rápida por mis venas. Los pulmones se me llenaron del dulce perfume que derramaba su cuerpo. Era como si nunca hubiera existido un agujero en mi pecho. Todo estaba perfecto, no curado, como si desde el principio no hubiera habido una herida.

Vi cambiar su cuerpo. Se agazapó sobre el tejado con una mano asiada al alero. Toda aquella misteriosa simpatía había desaparecido y ahora era un cazador. Eso era algo que yo reconocía, algo con lo que me sentía cómoda.
Desconecté el cerebro. Era el momento de cazar. Respiré profundamente y atraje el aroma de la sangre del interior de los humanos de allá abajo. No eran los únicos que había en la zona, pero sí los que se encontraban más próximos. A quién ibas a dar caza era el tipo de decisión que tenías que tomar antes de olfatear a tu presa.



Ahora era demasiado tarde para escoger.


Twiligth.

Hay tres cosas de las que estoy completamente segura. Primera, Edward es un vampiro. Segunda, una parte de él se muere por beber mi sangre. Y tercera, estoy total y perdidamente enamorada de él.




Ser.

Es agua helada que no congela. Es fuego que no quema. Es una lluvia que no moja y un dulce que no engorda. Es una carrera que no cansa, y en la que no hay ganador, porque en realidad sólo hay un participante. Es un día soleado en invierno, y el lado frío de la cama en verano. El un lápiz infinito, una mano fija, el beso perfecto. Es pisar sobre seguro, es nadar entre nubes, y caminar sobre el mar. Es la felicidad en estado puro, la tristeza que más cala. Son los nervios de un examen, y el desorden de una habitación. Es un viento que no despeina, y un calor que se pega al cuerpo. Es un miedo paralizador. Es un deseo infinito. Imposible. Es un hechizo eterno, una comida que no sacia. Un agua que no quita la sed. Es algo importante, imprescindible. Es ese alguien que me ha robado el corazón.


- Joder Laurent, no me hagas esto. Sabes que te quiero, pero tengo que olvidarte. No me trataste bien y ya no confío en ti.
- Lexa, escúchame por favor. Sé que lo hice mal. Pero coño, es que no puedo vivir sin ti. Estos meses sin ti han sido un jodido infierno. Agg, sé que no me merezco nada, y mucho menos que me perdones, pero es que llevo muerto desde el día que saliste por esa puerta y no volviste. Echo de menos esos momentos después de hacer el amor en los que nos quedábamos callados, y nos abrazábamos. Y esos putos despertares en los que lo primero que veía era tu cara. Mierda, la cagué, lo sé, pero no puedo abrir los ojos una mañana más y ver el vacío en mi cama. Quise probar la gloria, pero no me dí cuenta de que ya la tenía. Lexa, prometo qu.. Que coño, te juro que no pienso tratarte mal, porque sé que soy un idiota. Si quieres te dejo pegarme. Anda, dame una buena hostia.
- Laurent, no seas crío.
- Vamos, dame. Pégame. Hazme sentir lo que un día te hice sent... ¡Me has pegado!
- Jajjajajjajaj Tú me lo has ofrecido.
- Vale, cierto. Escúchame. Eres perfecta. Y yo sólo me contento si tengo la perfección. Así que no pienso irme de aquí hasta que al menos, me hayas perdonado. Porque te amo Lexa, me he enamorado de ti. Tienes mi puta vida en tus manos. Ahora tú decides si cuidarla, o dejarla caer.
- Cabrón.
- Lo sé per... ¡¿¡Me has besado?!?
- Anda, entra, que vas a coger fri...

- Gracias Lexa, de verdad. Gracias por hacerme sentir vivo.
"He aprendido que los amores, pueden llegar por sorpresa o terminan en una noche. Que grandísimos amigos pueden volverse grandísimos desconocidos, y que por el contrario, un desconocido puede volverse alguien inseparable. Que el "nunca más" nunca se cumple, y que el "para siempre" siempre termina. Que el que quiere, lo puede, lo sigue, lo logra y lo consigue. Que el que arriesga no pierde, y el que no arriesga no gana. Que el físico atrae, pero la personalidad enamora. Que si quieres ver a alguien díselo hoy, mañana sera tarde. El sentir dolor es inevitable pero sufrir es opcional. Y sobretodo he aprendido que no sirve de absolutamente nada seguir negando lo evidente."




@MarcosGS14.