El amor siempre acecha para atraparte en sus garras.

Y soy así, transparente. No me oculto bajo mil capas. Digo lo que siento, y siento lo que digo. Lloro cuando algo me parece hermoso, y río con facilidad. Soy una caprichosa, pero puedo querer de verdad. Me encanta comer, igual que a él. Y también adoro hablar. Aunque sé que a veces un silencio es mejor que escuchar una bobada. A no ser que esa bobada salga de su boca, claro está. Porque es jodidamente alucinante lo hipnotizada que me tiene su voz. Y sus manos, todo el que las toca tiene suerte. Me atontan, su mínimo roce me aturde. ¿Hablamos de sus labios? No, mejor no preciosas, que os enamoráis. Y no quiero que vosotras también seáis victimas de sus encantos. Que si yo soy dificil y he caído en sus trucos, no quiero saber que sería de vuestro pobre corazón. Él es un hombre misterioso, pero simple a la vez. Me pone nerviosa sin quererlo, y ni mirándome un millón de veces podría comprender mis miradas. Y luego para él yo soy complicada... Cuando estoy con él me vuelvo simple, una triste humana más que cae en las garras del amor.

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