Corto pero tan intenso.

Idiota. Eso es lo que eres. Estás lleno de idiotez, rebosas de ella. Pero que yo te quiero así, y sinceramente, no sabes cuanto. Que intento enfadarme y no puedo, por muy mal que me sienten las cosas que dices o haces. Ya es adicción coño, que cada vez que estamos juntos encajo mi cabeza en el hueco de tu clavícula, y me acurruco en tí. En esos momento pienso en que no me importaría quedarme así para siempre, e intento disfrutarlo al máximo, impregnarme de tu olor. Odio reconocer que esto que está surgiendo, aún corto pero tan intenso, es bonito. Tú bien sabes que no soy mona, ni romántica. Pero que me sacas el lado femenino y eso tiene sus consecuencias. Por eso hoy me ves aquí, sin parar de escribir. Porque esta es la única manera de no comerme la cabeza yo sola, ahora mismo. Porque sabes que me gusta analizar cada puta palabra que dices, y cuando no es lo que espero, me encabrono. Pero no puedo odiarte, porque todo lo que te quiero lo anula. Y a todo esto, eres un imbécil.

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