No, no todo ha acabado.

Se acabó. El tiempo de sufrir y tumbarse en la cama a llorar ha terminado. Vamos, levanta y coge mi mano. Yo te ayudaré a salir, a reír. No me preguntes dónde he estado todo este tiempo, que por qué no te he ayudado. Porque siempre he estado ahí, a tu lado. Secándote las lágrimas, pero te nublaba tal oscuridad que no podías ver. Pero tranquila, no pidas perdón. No lo necesitas. Ya está, ha llegado el fin de esa época. Vamos, no tengas miedo pequeña. Pégate una ducha, y que con el agua se vayan todos los malos momentos. No me digas que el jabón te escuece en las heridas, porque ya no están. Has pasado tanto tiempo sufriendo por algo que ya no estaba... Ahora hay que recuperarlo. Vístete. Eso mismo, tú siempre estás preciosa. Ahora vamos a la calle. Tranquila, recuerda que yo no te voy a soltar. No volverás a caer, sólo tienes que empezar de cero.

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