Lo siento, pero en este trivial gano yo.

¿Me vas a contar a mi, que me conozco su rostro en todas las modalidades? ¿A mi, que he oído su voz en todas las emisoras posibles? ¿A mi, que me sé todas sus pesadillas y sueños? No, preciosa. No vengas diciendo que le amas, si no sabes donde tiene colocados cada uno de sus lunares. No te permito decir que le conoces, si no puedes dibujar su sonrisa con cada uno de los hoyuelos de su cara. Que no me vengas hablando de querer, si no te sabes de memoria todos los sonidos de las cuerdas de su guitarra.  Porque cariño, no le quieres. Solo te has encaprichado, una vez más. Y mientras tú juegas con él, él no lo hará contigo. Porque intentará sacarte una sonrisa a cada instante, te acariciará como nunca nadie lo había hecho.  Porque mi vida, como él no hay nadie.

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