Me encanta recordarle.

Aún le recuerdo. Su olor sigue en mi ropa. Aunque no esté, todavía le siento cerca. Sé que volverá. A veces, me gusta cerrar los ojos mientras escucho nuestra canción y nos recuerdo, sentados en nuestro trocito de campo. Esa mirada me mataba, no podía aguantársela. Luego me cogía la mano, y acariciaba mis dedos. Seguía mirándome, y yo cada vez me ponía más nerviosa, hasta que llegaba un momento en que no podía más, y le decía "¿qué miras?" Y él me contestaba "Tan solo observaba tu belleza". Ahí, yo me sonrojaba y él se reía. Luego me levantaba la cabeza sujetándome de la barbilla y me besaba. Sus besos siempre me han dejado sin aliento, aturdida.
Mmmmmmm.. no recuerdo un momento mejor. A veces, cuando estoy triste, pienso en el tiempo que estuvimos juntos. Eso me alegra. Como aquella vez, en la playa. Ese día brillaban dos soles; él del cielo y él. Y no sé decirte quien cegaba más... Los dos estábamos tumbados en la arena. Yo tenía puesta su camiseta, estaba rodeada de su olor. Él me acariciaba la cara. Allá por donde sus dedos pasaban ardía mi piel. Aún sigo sin estar acostumbrada a su tacto, después de tanto tiempo. Yo tenía los ojos cerrados, pero bien sabía que me estaba mirando. Sus dedos recorrieron mi frente, y después me la besó. Después, tocó juguetonamente mi nariz. Después, la besó. Sabía lo que venía ahora, él rozaría mis labios y después me besaría... Pero no lo hizo. Entonces, ansiosa de sus besos, abrí los ojos y le dije "¿Por qué no lo has hecho?¿Por qué no me has besado"? Su respuesta, me sorprendió "Pensé que no querrías". ¿Qué no querría? Ja.... Si por mi fuera estaría todo el día besándolo. Es una de las cosas de las que nunca podría cansarme.
Dicen, que la vida está para que encuentres a tu media naranja. Sinceramente, habría sido mejor no encontrarle. No me gusta depender de nadie como dependo de él, como dependo de su sonrisa. Porque aún sin verle, sin saber si está bien, sigo dependiendo de sus caricias, de sus besos.

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