Nosotros no somos los malos siempre.

Cierto, la quise. Pero eso se acabó. Siempre nos tachan a nosotros de cabrones, de hijos de puta. Pero ellas no se quedan cortas. La diferencia es que lo hacen sutilmente, poco a poco, para que no nos demos cuenta. Nosotros no lo ocultamos. Vamos de cara, y si, hacemos daño. Pero al menos no nos disfrazamos de princesas de cuento. Somos ranas, y no nos podemos camuflar. ¿Pedís amor? ¿No tenéis demasiados botes en la despensa ya?

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